Uno de los principales argumentos en contra de una rápida transición a las energías renovables es el enorme coste potencial. Pero un nuevo estudio demuestra que actuar con rapidez podría ahorrarnos enormes cantidades de dinero en comparación con tomar las cosas con calma o no hacer nada.

Los modelos diseñados para estimar el impacto económico de diferentes energía Los escenarios, incluidos los utilizados por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, han pronosticado sistemáticamente que el cambio de los combustibles fósiles a alternativas más ecológicas, como la solar y la eólica, conllevaría costes considerables.

Pero los investigadores de la Universidad de Oxford creer estas predicciones también han sido sistemáticamente erróneas. Cuando las proyecciones realizadas en los últimos 20 años se comparan con los datos del mundo real, subestiman sistemáticamente las reducciones de costes de las tecnologías clave y el ritmo de implantación en todo el mundo.

El Estos hallazgos El equipo se propuso encontrar una forma mejor de modelar las posibles trayectorias de los futuros sistemas energéticos. Recurriendo al mismo tipo de enfoques de modelización probabilística utilizados por la industria de las apuestas, predicen ed que se espera que la transición a un sistema energético descarbonizado en torno a 2050 ahorre al mundo al menos 12 billones de dólares, en comparación con la continuación de nuestros niveles actuales de uso de combustibles fósiles.

« La creencia de que la transición a la energía verde será cara ha sido uno de los principales motores de la ineficacia de la respuesta al cambio climático durante los últimos 40 años», afirman los autores. o te en un documento en Joya . » Este pesimismo se contradice con las tendencias de mejora de los costes tecnológicos del pasado y corre el riesgo de encerrar a la humanidad en un futuro energético caro y peligroso.»

Confiar en los métodos utilizados por las empresas de juegos de azar en lugar de los favorecidos por los economistas puede parecer una decisión extraña, pero los investigadores señalan que deben tener algún mérito, ya que hacen que la industria obtenga miles de millones de beneficios cada año. Además, los gobiernos y las empresas apuestan implícita o explícitamente por diferentes tecnologías energéticas, por lo que tiene sentido averiguar qué apuestas tienen más posibilidades.

El enfoque que utilizaron también ha sido bien validado. El equipo había utilizado previamente su modelo probabilístico para prever el coste de 50 tecnologías y había demostrado que seguía de cerca ed datos históricos. En el último estudio, aplicaron la misma técnica a tecnologías que serán fundamentales para la transición energética verde, como la solar, la eólica, las baterías y los electrolizadores para crear hidrógeno verde, así como el carbón, el gas, la nuclear, la bioenergía y la hidroelectricidad.

Sus resultados muestran que una transición rápida a las energías renovables ahorraría a la economía mundial 12 billones de dólares en 2050 en comparación con el sistema energético actual, al tiempo que se produciría un 55% más de energía que en la actualidad. También investigaron una transición más lenta, que según ellos ahorraría menos que la rápida, pero considerablemente más que el caso de que todo siga igual.

Lo más importante es que el modelo no tiene en cuenta el coste del cambio climático en sí, que favorecería claramente el cambio a las energías renovables. Los cálculos se basan exclusivamente en la economía subyacente de las distintas tecnologías energéticas.

El estudio concluyó que un cambio rápido hacia un sistema energético descarbonizado conllevaría un aumento significativo de los costes anuales de infraestructura debido a la necesidad de cosas como una mayor capacidad de la red. Pero los 140.000 millones de dólares adicionales que costaría esto al año eran significativamente menores que los aproximadamente 400.000 millones de dólares de ahorro anual en costes energéticos.

Los investigadores señalan que su modelo no pretende encontrar soluciones óptimas, y que es posible que en determinadas situaciones o localidades tenga sentido conservar algunos combustibles fósiles, por ejemplo utilizando gas en lugar de combustible de hidrógeno .

El enfoque de modelización que utilizan también es novedoso, y no se sabe con certeza si los principales responsables de la toma de decisiones s se tomarán sus conclusiones al pie de la letra. No obstante, ponen de manifiesto que la opinión generalizada sobre el coste de la transición a la energía verde se tambalea, y que las apuestas más inteligentes sobre el futuro de la energía podrían ser muy rentables.

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