In recent years, technology has worked wonders helping blind or visually impaired people regain their sight, perhaps most notably via the use of CRISPR edición de genes para curar la ceguera hereditaria . Ahora se ha utilizado una tecnología diferente para curar otra causa de ceguera. Un artículo publicado la semana pasada enBiotecnología en la naturaleza describe una córnea de bioingeniería que devolvió la vista a 20 personas, 14 de ellas previamente ciegas, en un primer ensayo clínico.

La córnea es la capa más externa del ojo. Es un tejido transparente que cubre el iris y la pupila, y protege el ojo y ayuda a enfocar la luz que vemos.

Queratocono es una afección en la que la córnea empieza a perder colágeno, volviéndose más fina y con forma de cono y acabando por afectar a la visión. Las lesiones por golpes o raspaduras, así como las infecciones bacterianas o fúngicas, también pueden dañar la córnea, haciendo que su superficie, normalmente clara, se enturbie y provoque una deficiencia visual o ceguera.

Ceguera corneal es una de las principales causas de ceguera en el mundo, y representa más del 5% de los casos en los que se pierde la vista. Los trasplantes de córnea son una solución, pero además de la escasez de donantes (sobre todo en los países de renta baja, donde estas afecciones son más frecuentes), los receptores deben tomar inmunosupresores para evitar que su organismo rechace la córnea trasplantada.

Un equipo de investigación de la Universidad de Linköping y de LinkoCare Life Sciences, en Suecia, ha ideado lo que parece ser una alternativa muy viable.

El equipo utilizó proteína de colágeno extraída de la piel de cerdo como base de una córnea artificial. La piel de cerdo puede parecer poco atractiva como fuente de algo que va a los ojos de la gente, pero los investigadores la eligieron por varias razones: además de tener una estructura similar a la de la piel humana, la piel de cerdo es un subproducto de la industria alimentaria (lo que significa que es abundante y barata) y ya se utiliza para aplicaciones médicas, como la cirugía del glaucoma y como vendaje de heridas.

Los investigadores purificaron el colágeno extraído y lo colocaron en un andamio de hidrogel con forma de córnea, utilizando un reticulado químico para reforzar el colágeno y evitar que se degradara (los reticuladores son solubles en agua y acaban saliendo del implante durante su fabricación).

Cirujanos de la India e Irán implantaron las córneas modificadas en 20 pacientes, 14 de los cuales eran completamente ciegos y 6 tenían problemas de visión como consecuencia del queratocono. Los médicos utilizaron una técnica quirúrgica mínimamente invasiva, haciendo una incisión con láser en la córnea existente e insertando el implante en lugar de extirpar la córnea y coser un reemplazo. La técnica permitió reducir la inflamación y acelerar la cicatrización en los receptores, así como el uso de gotas oculares inmunosupresoras durante sólo ocho semanas (frente a un año o más con los trasplantes de córnea tradicionales).

El equipo realizó un seguimiento de los receptores durante 24 meses y no observó ninguna complicación ni acontecimiento adverso. Por el contrario, el implante hizo que sus córneas recuperaran el grosor y la curvatura normales, y los 14 participantes que eran ciegos antes de la operación recuperaron la visión. Los que no eran ciegos pasaron de una discapacidad visual grave a una visión baja o moderada.

Tres pacientes terminaron incluso con una visión 20/20, y otros pudieron usar lentes de contacto para mejorar su vista (la forma dañada de sus córneas les impedía usar lentes de contacto antes del implante).

El equipo señala que sus resultados son comparables a los de los trasplantes de córnea estándar, pero con una técnica quirúrgica más sencilla y sin necesidad de donantes humanos. Todavía hay margen de mejora; el implante sólo se fabricó en dos grosores para este estudio piloto, pero hacer implantes personalizados (como en los casos en que la córnea de alguien tiene un grosor no uniforme o cónico) podría mejorar aún más los resultados. Y aunque dos años es un plazo suficiente para saber que los trasplantes devolvieron la vista a los pacientes, la integración y la estabilidad del tejido artificial deberán controlarse a más largo plazo.

Las córneas de bioingeniería se suman a una lista de partes del cuerpo que la ciencia ha logrado recrear sintéticamente, desde Orejas impresas en 3D a huesos cultivados a medida o está trabajando en su recreación, como los riñones . El progreso es gradual, pero eso no lo hace menos sorprendente.

El próximo objetivo del equipo es realizar un ensayo clínico de mayor envergadura con 100 o más participantes en Europa y Estados Unidos, y conseguir la aprobación reglamentaria de la FDA.

Crédito de la imagen: Thor Balkhed / Universidad de Linkoping