La lista de retos a los que se enfrentarán los exploradores espaciales es formidable. Tendrán que producir aire respirable, agua limpia y alimentos en entornos extremadamente hostiles que carecen de todo lo anterior. También tendrán que coexistir pacíficamente con pequeños grupos de compañeros de exploración en espacios reducidos durante largos periodos de tiempo, todo ello minimizando la exposición a la abrasadora radiación que es omnipresente prácticamente en cualquier lugar al que vayan.

Suponiendo que los exploradores superen estos retos, hay otro que no recibe el amor que merece, según los investigadores de la Universidad japonesa de Kioto.

El asentamiento a largo plazo en la órbita terrestre, la Luna, Marte y más allá requiere que los exploradores abandonen la gravedad terrestre, la fuerza descendente constante para la que todos los animales terrestres han evolucionado durante miles de millones de años. Los estudios de los astronautas que pasan semanas o meses en microgravedad han mostrado músculos atrofiados, pérdida ósea, pérdida de visión y cambios en el sistema inmunológico. Por supuesto, no se han realizado estudios sobre seres humanos que vivan en cuerpos planetarios con baja gravedad, pero es probable que los exploradores adultos se enfrenten a problemas de salud, y se desconoce cómo todo esto podría afectar al parto y al desarrollo normal de los niños.

Suponiendo que algún tipo de gravedad artificial reduciría considerablemente estos riesgos, la Universidad de Kioto se asoció con la empresa constructora Kajima Corp para explorar conceptos futuristas que pudieran ofrecer algún día a los turistas y colonos una buena dosis de la vieja gravedad terrestre.

Their far-future vision? A towering sci-fi space cone, called the Glass, that would stand 1,312 feet (400 meters) tall and 656 feet (200 meters) across. This habitat would spin around its axis once every 20 seconds so that people living on its inner walls would enjoy Earth gravity—alongside trees, grass, and a lake that would do MC Escher proud.

In addition to the habitat itself, the three-part proposal, outlined in a comunicado de prensa y el vídeo de la semana pasada, también esbozó un sistema de transporte entre la Tierra, Marte y la Luna llamado Hexatrack, que incluiría vehículos estandarizados para viajar entre los hábitats en la superficie del planeta o la Luna y las estaciones base en órbita.

Obviamente, todo esto es más un bonito concepto para resolver un problema real que algo remotamente práctico en la actualidad.

La envergadura de la empresa, similar a la de construir el Empire State Building al revés en la Luna, llenarlo parcialmente de agua, tierra y otras estructuras internas, y luego hacerlo girar como una peonza, exigiría enormes recursos y conocimientos técnicos. Y sin un diseño excepcional, vivir en un entorno así, en el que el suelo se curva visiblemente a tus pies y el leve tirón de la gravedad lunar se opone a la gravedad artificial de la estructura, podría ser bastante desorientador. El equipo prevé que nuestra migración a la Luna y a Marte no alcanzará su punto álgido hasta la segunda mitad de este siglo, pero incluso ese plazo para un trabajo de esta envergadura parece optimista.

Por ahora, la idea se encuentra más a gusto entre otros conceptos espaciales futuristas. Aunque se centra en la vida fuera del planeta, por ejemplo, la visión de Cilindros O’Neill propuesto a mediados de los años 70, se completaba con gravedad basada en el giro, lagos, tierras de cultivo e incluso luz solar artificial. Por el momento, sin embargo, estamos mucho más cerca de realizar pequeñas burbujas espaciales privadas en órbita, como las diseñadas porAxiom Spaceque nosotros a megaestructuras fuera de la Tierra como éstas.

Sin embargo, a medida que el viaje al espacio en cohetes reutilizables se hace más barato, y métodos alternativos -como esto catapulta espacial -surgir, podemos empezar a encontrar, minar y explotar los recursos de ahí fuera. Hay una abundancia de materias primas para construir y mantener nuestra presencia en el espacio. Con el tiempo, es posible que empecemos a construir estructuras más grandes en órbita y en otros lugares, y los conceptos salvajes que se plantean hoy, podrían parecer un bit más realista.

En cualquier caso, no cabe duda de que llevar un poco de gravedad adicional con nosotros ayudaría a la causa. Quizá alguien construya torres cónicas giratorias en la Luna, o quizá haya una alternativa mejor y más práctica para entonces.

En cualquier caso, es un sueño divertido.

Crédito de la imagen: Takuya Ono y Kajima Co. Ltd.